Argumento: Helga, editora en horas bajas, acaba de internar a su marido en un psiquiátrico. En el tren de vuelta, un desconocido se le presenta como Ángel Sanagustín, psiquiatra que trabaja en la misma clínica investigando trastornos de personalidad a través de los escritos de los pacientes. Durante el trayecto, Ángel le cuenta a Helga la historia de Martín Urales de Úbeda, un enfermo paranoico extremadamente peligroso obsesionado, entre otras cosas, con la basura. (FILMAFFINITY)
Una obra provocadora que se apoya con fuerza en la figura de narrador para darle vida y color a un laberinto vistoso, agradable, juguetón y cómico. Para ello, el guion y el montaje se plantean un divertido riesgo de transitar entre historias y personajes, ir de aquí para allá con soltura, y mantener siempre expectante al público. Hay muchos méritos en el frenetismo visual, la demencial caracterización de personajes, en la impecable ejecución fotográfica, en la sólida propuesta anamórfica de la imagen, en el humor negro y salvaje, y en la revolución temporal del relato.
El espectador necesita más que disposición para aceptar el reto disruptivo, necesita apertura mental para soportar la excentricidad del film, para disfrutar el entramado, por momentos ilógico, de esta obra indefinible. Y habrá algo que no se pone en duda, y es en la capacidad que tiene la película para romper la indiferencia. Será recordada, sea cual sea el calificativo, por incomodar y sorprender.
Aunque no apta para todo público, véanla, al ritmo de cada quien.
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