Argumento: Inspirada en el cuento de "Las mil y una noches", la celebrada colección de historias de oriente medio y de historia india, la película busca ser una yuxtaposición de las distintas etapas que un ser humano atraviesa en la vida. Desde los momentos más preciosos de la existencia hasta el despertar intelectual que nos lleva a tratar de guardar la vida como un tesoro y a compartirla con aquellos a los que amamos. (FILMAFFINITY)
De la misma forma en que Scheherazade en Las mil y una noches mantiene la atención del sultán con historias fascinantes e interminables, aquí la narradora describe lo que acontece, de forma omnisciente, y agrega detalles insospechados al relato. La simpleza resulta ser todo un artificio de tensión. Siguiendo la línea del cine nórdico, aquí hay una profunda reflexión sobre la existencia, el frío interior, la depresión y la angustia, la intimidad del hogar, y las dudas sobre la existencia de Dios.
Y de nuevo, como nos tiene acostumbrados el director; la experiencia visual y estética de cada escena es un placer, un deleite, una exquisitez. Un lenguaje cinematográfico que ha venido madurando año tras año, obra tras obra, y que recurre al refinamiento y sencillez para darle todo el peso dramático al performance. El trabajo de composición es minucioso y la cadencia de las acciones es precisa. Nada de esto es nuevo para el maestro sueco, pero sí cada vez más inconfundible. Lo que sí se logra apreciar en esta cinta, en relación a las anteriores, es que guarda mayor simpleza, y mayor encanto visual.
Véanla, al ritmo de cada quien.
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