Argumento: Colin, un hombre introvertido, se queda prendado de Ray, el carismático y atractivo líder de una banda de moteros que le toma como sumiso, dinamitando su rutina y cambiándole la vida. (FILMAFFINITY)
Comentario: Pillion es una película que se instala en un territorio que el cine raramente se atreve a explorar con esta franqueza: el mundo del BDSM gay, con toda su ritualidad, sus códigos y su carga de incomodidad para el espectador no iniciado. Lo primero que sorprende es que el guión no usa ese universo como provocación sino como punto de partida legítimo para contar algo más profundo. Está muy bien escrita, con personajes que tienen capas reales, y eso se nota desde las primeras escenas.
Lo que más atrapa es la complejidad de sus personajes. Colin, el protagonista, genera una angustia particular: es difícil entender por qué permite todo lo que permite, y esa incomodidad no desaparece nunca. Pero tampoco se puede apartar la mirada. La película tiene además una dosis de humor muy fina, casi quirúrgica, que aparece justo cuando la tensión se vuelve insoportable y que evita que todo se derrumbe hacia el drama pesado. Es una cinta valiente precisamente porque no le teme a esa mezcla: puede ser salvaje y cómica al mismo tiempo, sin que una cosa traicione a la otra.
Narrativamente la cinta se mueve de manera salvaje, abriendo interrogantes que no siempre resuelve y que dejan al espectador en una incomodidad productiva. Eso, lejos de ser un defecto, es parte de su apuesta: no explicar demasiado, no cerrar lo que la vida real tampoco cierra. Es una de esas películas que uno no sabe bien cómo recomendar, porque el tema puede alejar a mucha gente, pero que esconde adentro algo genuino y difícil de olvidar. Una cinta valiente, en el mejor sentido de la palabra.

